La manilla pertenece a ese grupo de objetos en los que normalmente no reparamos, pero que cuando se estropean nos causan un gran problema. Es un elemento pequeño pero sumamente funcional, gracias al cual podemos abrir y cerrar las puertas con libertad y eficacia. Una manilla de buena calidad suele servirnos durante muchos años, sin embargo, hay situaciones en las que es necesario cambiarla. El cambio de la manilla de la puerta no es una tarea complicada y puedes realizarla por ti mismo en tu tiempo libre. Incluso un aficionado con poca experiencia podrá llevar a cabo el cambio completo y el montaje de la manilla en aproximadamente unas decenas de minutos, y para toda la tarea bastarán herramientas básicas. El desmontaje en sí de la manilla no requiere ninguna habilidad manual avanzada. La manilla de la puerta es un objeto de construcción sencilla que permite un montaje eficaz y por cuenta propia. Equípate con destornilladores, un poco de paciencia y un momento libre, y cambia la manilla por una nueva.
La mayoría de nosotros normalmente no reflexiona sobre el papel de la manilla de la puerta, pero este objeto funcional puede cambiar por completo el aspecto de la puerta y modificar su carácter. Por eso, cuando toca cambiar la manilla de la puerta, conviene optar por un modelo que se adapte perfectamente a la decoración de todo el interior. Antes de ponerte manos a la obra, asegúrate de tener todos los accesorios necesarios. Te será útil un destornillador de estrella, una llave Allen y un lápiz. No olvides proteger la zona alrededor de la puerta — asegúrate de tener libertad de movimiento y extiende una lámina protectora en el suelo. Comienza por desmontar la manilla vieja — desatornilla todo el mecanismo con un destornillador por ambos lados de la puerta. A continuación, coloca en el orificio el mecanismo de fijación de la manilla y sitúa la propia manilla en la posición deseada. La siguiente etapa será apretar los tornillos de fijación, así como montar la tapa del escudo que cubre los tornillos. Recuerda realizar el montaje de la manilla en ambos lados de la puerta.
En esta etapa hay que montar las agarraderas. Asegúrate de que la manilla esté en la posición correcta y atornilla las agarraderas. Si tu puerta no tiene cerradura, el montaje de la manilla ya está terminado; en cambio, si la puerta tiene cerradura, pasa a las siguientes etapas. En caso de que la manilla tenga dos rosetas, colócalas en el orificio correspondiente y comprueba que la llave entre fácilmente en él. Al final, atornilla el escudo con los tornillos y fija la tapa. No olvides realizar estas operaciones también en el otro lado de la puerta. El cambio de la manilla de la puerta no es en absoluto complicado. Sin embargo, conviene comprobar unas semanas después del montaje si todo el sistema funciona como es debido. Así tendrás la certeza de un cambio de manilla perfectamente realizado y evitarás una posible avería y los problemas relacionados con ella. Gracias a nuestros consejos obtendrás los conocimientos necesarios y la satisfacción de un mantenimiento realizado por ti mismo. Adapta la funcionalidad de tu casa o apartamento a tus propias necesidades y disfruta del uso libre de los equipos básicos.