Los bidés son cada vez más populares no solo, por ejemplo, en los baños de hoteles, sino también en casas y viviendas privadas. Muchas personas optan por su presencia por razones higiénicas, estéticas, pero también prácticas. Puede parecer que la instalación de un bidé en el baño es complicada y lleva mucho tiempo, sin embargo, resulta que la instalación de un bidé suspendido es más sencilla de lo que parece a primera vista. Las ventajas de su instalación son, sobre todo, el mantenimiento de la higiene, ya que lava con agua de forma mucho más eficaz que usar únicamente papel higiénico. En segundo lugar, el uso diario del bidé es más beneficioso para nuestra piel, ya que no provoca irritaciones innecesarias. En tercer lugar, la presencia de un bidé en el baño supone simplemente un alto confort en el uso del inodoro. La instalación de un bidé se puede realizar en cualquier momento, sin embargo, si existe tal posibilidad, conviene pensar en ello ya en la etapa del proyecto de un nuevo baño o al planificar una gran reforma.
Lo más importante es preparar adecuadamente la toma de agua situada en la pared. Al decidirse por la instalación de un bidé suspendido, también hay que pensar en la compra de un bastidor empotrado para el bidé (exactamente igual que en el caso de un inodoro suspendido).
Al principio hay que llevar hasta el lugar donde estará el bidé las tuberías de agua caliente y fría, así como la tubería de desagüe. Una etapa imprescindible de la preparación de la instalación de fontanería es también el montaje de codos o válvulas que llevarán el agua al bidé; deben estar debidamente adaptados al tipo concreto, lo cual es extremadamente importante. El siguiente paso es la instalación del grifo, que es tan sencilla porque se realiza de forma idéntica al montaje de un grifo de lavabo. En este aspecto, el grifo también debe estar adaptado al tipo de bidé.
Las últimas etapas incluyen ya el montaje final del bidé a la pared, así como la conexión al mismo del agua caliente y fría, usando para ello mangueras flexibles. También es sumamente importante un sellado adecuado del bidé, lo cual se puede hacer con un sellador de silicona, aplicándolo alrededor del borde del bidé.
La instalación del bastidor para el bidé y del propio bidé no lleva más tiempo que la instalación de un inodoro o incluso de un lavabo. Si primero preparamos la instalación con suficiente antelación, el bidé suspendido junto con la conexión de las mangueras y su fijación a la pared podemos realizarlo incluso en un solo día. En caso de que no queramos emprender la instalación del bidé suspendido por nuestra cuenta, una solución popular es recurrir a la ayuda de un profesional especialista en el llamado montaje de aparatos sanitarios. El precio de la instalación oscila entre 110 zł y 160 zł.
La presencia de un bidé en el baño no puede tratarse como un capricho, porque poco a poco se está convirtiendo en un equipamiento estándar del baño. Si tan solo su instalación se planifica en una etapa temprana de la planificación de este espacio, su uso será sumamente cómodo y se convertirá en algo cotidiano para todos los habitantes de la casa.